Sobre el vino / Chardonnay
CHARDONNAY... la cepa cosmopolita.
Oriunda de la región de Borgoña (Francia), esta uva blanca también se cultiva en la Champagne, donde integra el famoso espumante francés, junto al Pinot Noir y el Pinot Meunier. Además, otros grandes vinos de Francia reciben el aporte del Chardonnay. Tal vez el más conocido sea el Chablis, uno de los vinos más imitados del mundo. El Chardonnay es una cepa que se ha extendido no sólo a las regiones más tradicionales sino también a los nuevos países vitivinícolas. Australia, Sudáfrica, Nueva Zelanda, California, Chile y Argentina lo elaboran con las particularidades propias que aporta cada terruño.
Plasticidad y estilo
Es una planta vigorosa, que se adapta a diversos tipos de suelo y clima, aunque prefiere los poco húmedos. Dado que su brotación es precoz es susceptible a las heladas tardías. Se adecua a los distintos sistemas de conducción. Las características diferenciales de esta cepa, de acuerdo a la Ampelografía del Ingeniero Alberto Alcalde (INTA), son sus hojas prácticamente enteras, los racimos pequeños casi compactos, de granos redondos o achatados.
Noble e internacional
El Chardonnay da origen a vinos equilibrados, refinados y muy aromáticos. En el aspecto visual su color p uede variar entre un amarillo paja muy pálido hasta un amarillo dorado, especialmente si tiene crianza. Sus aromas más típicos recuerdan a pera, ananá y manzana verde, también pueden aparecer notas de banana madura, melón y durazno. Cuando la uva está algo sobremadura sus notas características son las nueces y almendras. Hay autores que consideran que el Chardonnay ofrece rasgos diferenciales si proviene de zonas frías o cálidas. De los lugares frescos se obtendrán Chardonnay con aromas de manzana, citrus, ananá y toques herbáceos; mientras que en las zonas cálidas recordarán más a flores tropicales, frutas de carozo, ananá en almíbar y banana. En cuanto a la fermentación maloláctica, se sabe que le aporta aromas y gustos mantecosos y lácticos. Asimismo, el Chardonnay es una de las variedades que más se adapta a la crianza en barricas de roble. En la Borgoña, cuna del Chardonnay, es tradición dejar el vino en contacto con las borras (efecto sur-lies) luego de la fermentación alcohólica y maloláctica. El tiempo de contacto puede extenderse desde semanas hasta meses y durante este período se procede a remover las borras frecuentemente. Este procedimiento se conoce como battônage. Se considera que, gracias a este contacto, el vino adquiere una textura más cremosa. De la crianza en madera surgen los aromas de vainilla, anís, coco y tostado. En la boca, el Chardonnay es un vino untuoso, de gran volumen, aunque no por eso menos fresco. Produce sensaciones de dulzor en la punta de la lengua, sin perder el atributo de una justa proporción entre acidez y cuerpo.
El Chardonnay ideal
Su notable extensión en el mundo obliga a los hacedores a encontrar la mejor expresión de este cepaje. Vendimiado precozmente es excelente base para espumantes y con su justa maduración da vinos destacados y originales. Se considera que es precisa una maceración prolongada para que exprese sus aromas y sabores esenciales. En Argentina, existen 4.625 hectáreas cultivadas con este cepaje (es el cuarto en superficie, en el país) y los expertos aseguran que tiene aptitudes de gran calidad.
Fuente: FONDO VITIVINICOLA MENDOZA
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